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Turismo. La X Feria del Hongo de Mixtlán tiene embajadora y desfile de carros alegóricos


El programa de actividades que incluye senderismo con hongueros tradicionales y biólogos también contempla una expo feria artesanal gastronómica, conciertos y funciones de danza folclórica del 25 al 27 de julio

Este año Mixtlán cuenta con Embajadora de la Feria del Hongo, además de realizar senderismo de colecta de hongos con expertos, existen otros atractivos como petroglifos. Fotos. CORTESÍA

Enrique Vázquez Lozano / Guadalajara

La edición X de la Feria del Hongo en Mixtlán, Jalisco puede disfrutarse del 25 al 27 de julio con la realización por primera ocasión de un Desfile temático y el nombramiento de la Embajadora de la Feria según anunció el alcalde José Miguel Morelos Sánchez quien compartió que esperan una afluencia de mil y mil 500 visitantes.

“En el desfile el público podrá ver razers, coches, camionetas y tractores con decorados a alusivos a los hongos. Es uno de los eventos más importantes del año, además de la Feria de la Molienda que acaba de pasar, la Feria de la Raicilla en diciembre, el Vallartazo, la Ruta del Peregrino, la Semana Cultural en noviembre y las Fiestas Patronales 12 de octubre y el 20 de enero. Una de las grandes apuestas de mi Administración es proyectar a Mixtlán como un gran destino turístico, metimos un proyecto para arreglar la entrada del pueblo y el camino a San Gregorio somos el municipio que cuenta con 17 tabernas de Raicilla, ninguno de los municipios de denominación de origen de esta bebida tiene tantas tabernas activas como nosotros y también nos enorgullece contar con un paisaje de bosque lleno de atractivos naturales. A raíz de la creación de esta Feria han crecido el número de hoteles en las delegaciones de tener tres ahora hay 7 y varias casas que ofrecen hospedaje a través de la plataforma Air B &B. El evento representa un evento que deja a los mixtlenses una derrama económica muy significativa”.

Por otro lado José de Jesús Preciado de León, fundador de la Feria del Hongo en 2016 compartió que desde entonces “la feria ha ayudado  a situar en el mapa turístico a Mixtlán. A lo largo de este tiempo las ediciones se han realizado en ocasiones de dos días y esta edición es especial porque serán tres. Una de las particularidades es que se trata de una feria de divulgación científica porque contamos con expertos que nos han ayudado a identificar cerca de 160 especies de hongos, la mayoría de ellas comestibles, aunque también los hay venenosos y dos especies mortales. Todo esto ha sido posible también por la participación que hemos tenido siempre de profesionales del Centro Universitario de Ciencias Biológocias y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara (CUCBA de la UdeG), encabezado por Laura Guzmán”.

Preciado de León, compartió que además de los recorridos con hongueros tradicionales y biólogos, el público puede buscarle para acceder a recorridos más integrales en los que pueden conocer los petroglifos del Cerro del Tapanco, visitar el Rancho La Altamira con su Cascada de El Condenado, la caverna Los Tajos y degustar el agua gasificada natural de El Salitre.

Mixtlan se encuentra a cerca de 130 kilómetros de Guadalajara por la Carretera Guadalajara Tepic hacia Ameca. Mayor información puede encontrarse en la Página de Facebook Gobierno de Mixtlán.


La Cascada de El Condenado, la Caverna Los Tajos y el lugar de agua gasificada natural El Salitre. Fotos: CORTESÍA

Entre el Arte y la Ciencia: Farmacéuticos de Guadalajara en el Siglo XIX.


Lázaro Pérez un genio de la química y observador del cosmos

COLUMNA DE OPINIÓN

Retrato de Lázaro Pérez que se encuentra en Pinacoteca del Museo Regional de Guadalajara del Instituto Nacional de Antropología e Historia. (Foto: CORTESÍA)

Por el historiador Jesús Asdrúbal Ruiz Alcalá

El 3 de abril de 1900 a los 83 años murió en Guadalajara el farmacéutico Lázaro Pérez. De él, dijo el entonces periódico local Juan Panadero: “El martes último cerca de las cinco de la mañana, dejó de existir en esta ciudad el sabio naturalista, el eminente químico, Señor Don Lázaro Pérez, uno de los hijos más preclaros de Jalisco que supieron dar honra a su estado natal”.

¿A qué se debía esta alusión personal distinguida y valorada? ¿Por qué una calle de la colonia moderna actual en Guadalajara lleva su nombre?

Distintas fuentes documentales ayudan a responder las interrogantes.

José Pascual Lázaro Pérez Gutiérrez nació en Zapotlán El Grande, Jalisco; el 16 de diciembre de 1816, en el Barrio indígena del Sacramento.

Sus estudios los realizó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Guadalajara, cursó la carrera de Farmacia, en dónde el 25 de mayo de 1841 recibió su título de farmacéutico.

Pero su distinción, se debía a que, en poco tiempo, después de obtener su título, fue reconocido socialmente como maestro farmacéutico, botánico, físico, químico y toxicólogo. Asimismo, su talente científico lo llevó a incursionar en el ámbito meteorológico y astronómico, pues en cuanto a lo último, “logró montar en 1874 el primer observatorio astronómico en Guadalajara, ubicándolo en su propia casa en la calle Santa Teresa (hoy Morelos), por ello, se le consideró un precursor de estos estudios en la localidad, y dónde, además, realizó observaciones meteorológicas de 1874 a 1886”.

Por otro lado, su papel docente y académico denotó su polivalencia profesional, pues

“Durante más de cuarenta años fue maestro de Farmacia, Toxicología, Física, Química, Botánica y Legislación Farmacéutica, en la escuela de medicina; y de igual manera, impartió clases en el Liceo de Varones de la ciudad”. Adicionalmente, en su trayecto en la educación superior, se le asignó la comisión de suscripción de periódicos científicos extranjeros “que versen sobre la medicina y farmacia, función que le llevó a presentar una lista de publicaciones periódicas de Europa, en lo relativo a la farmacia”. Es decir, realizaba una función que requería criterio científico notable y un aprecio a su preparación científica por otros académicos de la época.

Otro rasgo distintivo de su labor educativa y profesional es que “escribió varios textos sobre temáticas químicas para que sirvieran de apuntes a los estudiantes. Publicó algunos artículos sobre química y meteorología en el Boletín de la Sociedad de Ingenieros de Jalisco, y el 7 de julio de 1877 apareció su Estudio sobre el maguey llamado mezcal en el Estado de Jalisco, que fue publicado por la imprenta de Ancira”.

 Su profesión y preparación, le llevó también, a integrarse a las siguientes sociedades profesionales y organizaciones de la época, como fueron: La Sociedad de Clases Productoras, Cámara Mercantil, Junta Auxiliar de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Sociedad de Ingenieros de Jalisco, y en 1859 participó en la fundación de la Academia Médica de Guadalajara, de la cual fue tesorero fundador.

Con algunas de las referencias documentales tocantes al legado de Lázaro Pérez, no es difícil asumir porque el periódico Juan Panadero realizaba alusiones tan distinguidas a su labor profesional y científica en Guadalajara, pero también, llama la atención que este tipo de personajes son desconocidos en la Guadalajara decimonónica, y más, si hablamos de boticarios o farmacéuticos, los cuáles pasan inadvertidos en nuestra historia regional como protagonistas en la comunidad científica de la ciudad.

Igualmente, explorar y observar el ámbito profesional de algunos farmacéuticos tapatíos del siglo XIX, nos confronta con las conceptualizaciones comunes que en ese tiempo existían, por ejemplo, el Dr. F Francisco de Asís Flores y Troncoso, en su monumental obra Historia de la medicina en México, editada en 1886; apuntaba que, los boticarios solo eran los encargados de la confección y despacho de los medicamentos, es decir, la reducía a una actividad utilitaria y artesanal, sin embargo, a la luz de su realidad tanto laboral como intelectual de algunos de ellos, se torna difícil congeniar con el concepto del Dr. Flores y Troncoso y otros autores, y al mismo tiempo, una descripción como la ya descrita, motiva la reflexión y debate, en cuanto a su verdadera importancia y función social.

Lázaro Pérez fue dueño de una botica ubicada en el número 18 de la calle Santa Teresa, considerada sucursal de la “Gran droguería de Lázaro Pérez e hijo” instalada en la calle Santa Mónica número 4, en ella se vendían productos varios de Europa y Estados Unidos.

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