Archivo de la categoría: HISTORIA

75 aniversario de SUNSET BLVD


Columna de Opinión

Lista para su «close up» Sr. Demille! Fotos: ISRAEL ROLÓN BARADA

Por Israel Rolón Barada.

Washington DC, 5 de Agosto de 2025

A primera instancia, cuando lo estrenaron, la propia industria en la meca del cine lo tomó a mal. Lo percibieron como una denuncia profesional y social dentro de la transición de los estudios cuando algunas grades estrellas quedaron sin empleo y pasaron al olvido sin pena ni gloria. Ya fuese por su pobre calidad de voz, por su edad, género, o cualquier otro motivo o contratiempo que les limitara o les perjudicara al querer continuar con sus respectivas carreras artísticas.

Fuera como fuese, SUNSET BLVD se encargó de proyectar lo mejor posible lo que había acontecido. Y lo hicieron tan bien hecho que la película se convirtió en un clásico.

A través de una mezcla de ficción y realidad, su escritor y director, Billy Wilder, logró contar la historia vivida a la misma vez que analizaba otros temas todavía vigentes en nuestra actualidad.

Por ejemplo, ¿qué se supone que haga una estrella de cine luego de cumplir los 50 años de edad? No todas pudieron lograr el éxito de Meryl Streep, quien todavía, a sus 75 años de edad, continúa ofreciendo lo mejor de sí. Entonces, ¿qué se supone que hiciera una Gloria Swanson en Hollywood, al interpretar el icónico papel de Norma Desmond?, ¿Por qué habrían de jubilarse y vivir escondidas por el resto de sus vidas luego de haber llegado a la cumbre?

El filme está lleno de frases clásicas que expresan y reflejan con ironía no solo el conflicto artístico, pero también la dura realidad que les tocó vivir. Muchas de las citas de la protagonista, como por ejemplo: “Yo todavía soy grande, son las películas las que empequeñecieron”. O “Las estrellas nunca mueren…”, como una reacción y un testimonio ante la adversidad cinematográfica de esa generación, quedaron en nuestro recuerdo para siempre. La película también presenta lo difícil que resultaba para las nuevas generaciones poder abrirse paso como escritores, guionistas, etc, en general, ante las exigencias de la industria. Situaciones todavía recurrentes hasta el presente sin duda alguna. Por esto, como resultado, aquí se encuentra el carácter universal y clásico de esta obra.

Pero habría que destacar, sobretodo, la extraordinaria actuación de Gloria Swanson, al lado de William Holden, quien a su vez ya llevaba una década sin actuar. Un verdadero “regreso” al cine de la década de los años 50. Al igual que el famoso director Cecile B Demille. Tal vez los diez minutos mejor pagados en toda su carrera por su pequeña pero importantísima interpretación de sí mismo. Sin dejar de destacar la breve aparición de Hedda Hopper interpretando su papel y su propia perspicacia, de lo que vivió por tanto tiempo, escribiendo sus columnas periodísticas a costa de la miseria ajena.

Para resumir, esta película pasa a ser una verdadera obra de arte que todos deberían disfrutar alguna vez. Muy merecido aniversario por medio a la restauración de uno de los mejores filmes del siglo pasado, ganadora de unos diez premios y reconocimientos en su momento, que todavía, sin duda alguna, continúa tan vigente como siempre. No se lo pierdan.

Washington DC, August 5, 2025

When it was initially released, American cinema took it wrong. They perceived it as a professional and social denunciation of the transition of movies to sound studios that caused some big stars to lose their jobs and fade into obscurity. Whether due to their poor voice quality, their age, gender, or any other reason or setback that limited or hindered their desire to continue their artistic careers.

Whatever the case, SUNSET BLVD was so well done that the film became a classic.

Through a mix of fiction and reality, its writer and director, Billy Wilder, managed to achieve telling lived experiences while also exploring other themes that are still relevant today.
For example, what is a movie star supposed to do after turning 50? Not all of them have achieved the success of Meryl Streep, who, at 75, continues to give her all. So, what was Gloria Swanson supposed to do in Hollywood, playing the iconic role of Norma Desmond? Why would they retire and live in hiding for the rest of their lives after reaching the top?

The film is full of classic lines that express and reflect with irony not only the artistic conflict of actors, but also the harsh reality they were living. Many of the protagonist’s quotes, such as: «I am big, it’s the pictures that got small.» Or «Stars never die…», as a reaction and testimony to the cinematic adversity of that generation, remain in our memories forever. The film also shows how difficult it was for new generations to break into the mainstream as writers, screenwriters, and so on, given the demands of the industry. Situations that are still prevalent today, without a doubt. This is why, as a result, the universal and classic character of this work is found here.

But we should highlight, above all, Gloria Swanson’s extraordinary performance, who hadn’t acted in a decade, alongside William Holden. A true «comeback» to 1950s cinema. Like the famous director Cecile B. DeMille – the ten minutes he performed he received the highest pay in his entire career for the small but vitally important portrayal of himself. Not to mention the brief appearance of Hedda Hopper, playing her role with her own insight of writing her newspaper columns at the expense of other people’s misery.

To sum up, this film is a true work of art that everyone should enjoy at least once. A well-deserved anniversary thanks to the restoration of one of the best films of the last century, winner of some ten awards and recognitions at the time, which is still, without a doubt, as relevant as ever. Do not miss it.

El contenido y las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva

CONSULTA AQUÍ OTRAS COLUMNAS DE ISRAEL ROLÓN BARADA

Entre el Arte y la Ciencia: Farmacéuticos de Guadalajara en el Siglo XIX.


Lázaro Pérez un genio de la química y observador del cosmos

COLUMNA DE OPINIÓN

Retrato de Lázaro Pérez que se encuentra en Pinacoteca del Museo Regional de Guadalajara del Instituto Nacional de Antropología e Historia. (Foto: CORTESÍA)

Por el historiador Jesús Asdrúbal Ruiz Alcalá

El 3 de abril de 1900 a los 83 años murió en Guadalajara el farmacéutico Lázaro Pérez. De él, dijo el entonces periódico local Juan Panadero: “El martes último cerca de las cinco de la mañana, dejó de existir en esta ciudad el sabio naturalista, el eminente químico, Señor Don Lázaro Pérez, uno de los hijos más preclaros de Jalisco que supieron dar honra a su estado natal”.

¿A qué se debía esta alusión personal distinguida y valorada? ¿Por qué una calle de la colonia moderna actual en Guadalajara lleva su nombre?

Distintas fuentes documentales ayudan a responder las interrogantes.

José Pascual Lázaro Pérez Gutiérrez nació en Zapotlán El Grande, Jalisco; el 16 de diciembre de 1816, en el Barrio indígena del Sacramento.

Sus estudios los realizó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Guadalajara, cursó la carrera de Farmacia, en dónde el 25 de mayo de 1841 recibió su título de farmacéutico.

Pero su distinción, se debía a que, en poco tiempo, después de obtener su título, fue reconocido socialmente como maestro farmacéutico, botánico, físico, químico y toxicólogo. Asimismo, su talente científico lo llevó a incursionar en el ámbito meteorológico y astronómico, pues en cuanto a lo último, “logró montar en 1874 el primer observatorio astronómico en Guadalajara, ubicándolo en su propia casa en la calle Santa Teresa (hoy Morelos), por ello, se le consideró un precursor de estos estudios en la localidad, y dónde, además, realizó observaciones meteorológicas de 1874 a 1886”.

Por otro lado, su papel docente y académico denotó su polivalencia profesional, pues

“Durante más de cuarenta años fue maestro de Farmacia, Toxicología, Física, Química, Botánica y Legislación Farmacéutica, en la escuela de medicina; y de igual manera, impartió clases en el Liceo de Varones de la ciudad”. Adicionalmente, en su trayecto en la educación superior, se le asignó la comisión de suscripción de periódicos científicos extranjeros “que versen sobre la medicina y farmacia, función que le llevó a presentar una lista de publicaciones periódicas de Europa, en lo relativo a la farmacia”. Es decir, realizaba una función que requería criterio científico notable y un aprecio a su preparación científica por otros académicos de la época.

Otro rasgo distintivo de su labor educativa y profesional es que “escribió varios textos sobre temáticas químicas para que sirvieran de apuntes a los estudiantes. Publicó algunos artículos sobre química y meteorología en el Boletín de la Sociedad de Ingenieros de Jalisco, y el 7 de julio de 1877 apareció su Estudio sobre el maguey llamado mezcal en el Estado de Jalisco, que fue publicado por la imprenta de Ancira”.

 Su profesión y preparación, le llevó también, a integrarse a las siguientes sociedades profesionales y organizaciones de la época, como fueron: La Sociedad de Clases Productoras, Cámara Mercantil, Junta Auxiliar de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Sociedad de Ingenieros de Jalisco, y en 1859 participó en la fundación de la Academia Médica de Guadalajara, de la cual fue tesorero fundador.

Con algunas de las referencias documentales tocantes al legado de Lázaro Pérez, no es difícil asumir porque el periódico Juan Panadero realizaba alusiones tan distinguidas a su labor profesional y científica en Guadalajara, pero también, llama la atención que este tipo de personajes son desconocidos en la Guadalajara decimonónica, y más, si hablamos de boticarios o farmacéuticos, los cuáles pasan inadvertidos en nuestra historia regional como protagonistas en la comunidad científica de la ciudad.

Igualmente, explorar y observar el ámbito profesional de algunos farmacéuticos tapatíos del siglo XIX, nos confronta con las conceptualizaciones comunes que en ese tiempo existían, por ejemplo, el Dr. F Francisco de Asís Flores y Troncoso, en su monumental obra Historia de la medicina en México, editada en 1886; apuntaba que, los boticarios solo eran los encargados de la confección y despacho de los medicamentos, es decir, la reducía a una actividad utilitaria y artesanal, sin embargo, a la luz de su realidad tanto laboral como intelectual de algunos de ellos, se torna difícil congeniar con el concepto del Dr. Flores y Troncoso y otros autores, y al mismo tiempo, una descripción como la ya descrita, motiva la reflexión y debate, en cuanto a su verdadera importancia y función social.

Lázaro Pérez fue dueño de una botica ubicada en el número 18 de la calle Santa Teresa, considerada sucursal de la “Gran droguería de Lázaro Pérez e hijo” instalada en la calle Santa Mónica número 4, en ella se vendían productos varios de Europa y Estados Unidos.

El contenido de esta columna de opinión es responsabilidad única del autor