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FICG40. Protagonistas de El Chavo del 8 se han incluido en Sin querer queriendo


Rodrigo Santos, Paulina Gómez Fernández, Pablo Cruz y Paulina Dávila hablan de su experiencia en la creación de la serie inspirada en la vida de Chespirito

Momentos de la charla Sin querer queriendo en la que estuvieron Paulina Gómez Fernández, Rodrigo Santos, Pablo Cruz y Paulina Dávila. Fotos: ENRIQUE VÁZQUEZ

Claudia Andalón / Guadalajara

En la sección de showcase de Series de la edición 40 del FICG se proyectó el primer capítulo de Chespirito: Sin querer queriendo con la presencia del director Rodrigo Santos y la co escritora Paulina Gómez Fernández, hija de Chespirito que escribió esta historia con su hermano Roberto Gómez Fernández.

Además de la proyección se realizó una charla en la que también estuvieron los protagonistas Pablo Cruz y Paulina Dávila.

Además de compartir anécdotas sobre las experiencias que vivieron de manera conjunta durante el rodaje adelantaron que actores como María Antonieta de Las Nieves y Edgar Vivar, actores del elenco de El Chavo del Ocho, aparecerán en algunos capítulos representando diversos personajes.

Durante la plática los panelistas dijeron de los retos que implicó crear una serie que contara la vida de uno de los creativos más exitosos de la televisión mexicana.

Tanto Pablo Cruz como Paulina Dávila que interpretan a Gómez Bolaños y Graciela Fernández destacaron la importancia de haber contado con los hijos de Chespirito para ahondar más en la caracterización de sus personajes y otorgar más verosimilitud a las escenas. Destacaron la participación de Edgar Vivar y Maria Antonieta de Las Nieves quienes dieron consejos a los actores que les interpretan en la serie.


FICG40. “El talento clave de un buen productor es la capacidad de vincular varios talentos”: Mónica Lozano


La productora cinematográfica homenajeada con el Mayahuel Industria FICG, compartió algo de la experiencia que adquirió en el trabajo que desarrolló en películas como Amores Perros

Claudia Andalón y Enrique Vázquez / Guadalajara

Mónica Lozano durante su charla en el FICG40. Fotos: CORTESÍA

Mónica Lozano, la productora de cine que ha sido homenajeada este año por el FICG con el Mayahuel Industria dio uuna conferencia el 9 de junio titulada De historias locales a éxitos mundiales en la que narró diversas anécdotas estrechamente relacionadas con su experiencia y metodología de trabajo que ha podido compartir con diversos directores.

Desde Amores Perros (2000) a No se aceptan devoluciones (2013), pasando por  Sueño en otro idioma (2017), Lozano recordó que antes de entrar a la industria cinematografíca trabajó en la Secretaría de Desarrollo Social y Cultural del Gobierno de la Ciudad de México y que fue a partir de que conoció a  la historiadora Alejandra Moreno Toscano y el cineasta Jorge Sánchez, que inició su trayectoria como productora.

Compartió que un talento clave de un buen productor es tener la capacidad para  vincular talentos diversos para concretar proyectos. “Todo el tiempo imaginaba un proyecto y pensaba: esta persona junto con esta otra, que no se conocen, con este aporte y bajo estas condiciones pueden crear algo fantástico”, dijo y añadió que siempre cuando se involucró en algún proyecto buscó que fuese alguno que tuviera una repercusión, ya sea artística, cultural, social o económica.

Sobre los procesos financieros subrayó que siempre es mejor cuando se encuentra un equilibrio entre la pre venta, la inversión privada y los fondos  que puedan conseguirse para llevar a buen puerto un proyecto. Por otro lado sentenció: “Nunca flaquees, siempre ten la energía. Saber que nadie te tiene que validar, sino que tú eres la que te validas. La condición de mujer o hombre no te cambia, no te limita, no te hace diferente. Con que tengas eso en tu cabeza y bien plantada, te aseguro que no habrá nada que te haga sentir que no estás en capacidad, a la altura”.

“Lo primero que hago cuando me llega un proyecto es preguntarme por qué, para qué o para quién realizaré ese rodaje, el público y los motivos son muy importantes. Siempre me recuerdo que los 69 millones de pesos que gastamos en hacer una película podrían ser utilizados en comprar medicamentos, instalar tuberías, dar alimento; al final, soy consciente de lo que implica y creo firmemente que lo que hacemos es patrimonio cultural, pero justamente debemos hacerlo bien para que valga la pena”, compartió con la audiencia. 

Agregó:  “Yo me vinculó más con la persona que con el proyecto, primero quiero saber quien eres, cuales son tus sueños, lo que piensas de temas relevantes, el abordaje que tienes con las personas y si siento que conectamos y la temática me gusta acepto; generalmente me doy cuenta muy rápido de si podemos colaborar o definitivamente no soy la persona adecuada para desarrollar ese rodaje”.