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Turismo. Invitan a disfrutar de Los Altos del Tequila


La nueva ruta turística que incluye a los municipios de Tepatitlán, Arandas, San Ignacio Cerro Gordo, Jesus María, Acatic, Atotonilco El Alto, Ayotlán y Tototlán se dio a conocer en el marco de la edición 27 del Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles 2025 (CMB) del cual Jalisco fue sede del 7 al 12 de septiembre en Guadalajara, Tequila y Puerto Vallarta

Cristina Tierno Conde, María Luisa Martín Tejera y Alberto Birollo y otros miembros del jurado de la edición 27 del Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles. Carlos Borboa director de este certamen en México /Cristina Tierno Conde, María Luisa Martín Tejera, Alberto Birollo, and other members of the jury for the 27th edition of the Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles. Carlos Borboa, director of this event in Mexico. Fotos ENRIQUE VÁZQUEZ LOZANO

Enrique Vázquez Lozano / Guadalajara

La Secretaría de Turismo de Jalisco dio a conocer la Ruta Los Altos del Tequila en el marco de la edición 27 del Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles 2025 (CMB) del cual Jalisco fue sede del 7 al 12 de septiembre.

Michelle Fridman, Secretaria de Cultura de Jalisco compartió a los jurados 150 jueces procedentes de 42 países, que asistieron a una cena en Casa Sauza hace algunos días que esta nueva ruta turística la integran  Tepatitlán, Arandas, San Ignacio Cerro Gordo, Jesus María, Acatic, Atotonilco El Alto, Ayotlán y Tototlán concentra 75 productos de 16 casas tequileras  y diversas experiencias turísticas como visita a destilerías, productoras de queso, espacios de degustación, actividades ecuestres, con una infraestructura provista de poco menos de mil 700 habitaciones de hotel y poco más de 500 establecimientos que ofrecen una gran variedad de alimentos y bebidas tradicionales de la región. Destacó que el tequila que se siembra en esta zona tiene un sabor distinto al que se siembra en la región Valles y del Paisaje Agavero.

Recordó que  ya se puede disfrutar de la Reserva de Los González y que pronto Tequila Don Julio desarrollará Mundo Don Julio, mientras que Tequila San Matías, trabaja ya en el concepto “De la granja a la mesa y Tequila Campo Azul “El Tesoro de los Altos. También destacó que la Ruta se ha desarrollado debido a lo que ella ha clasificado como el Triángulo del Tequila de los Altos que lo forman los municipios de Arandas, Tepatitlán y Atotonilco.

Carlos Borboa, director  del Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles mencionó que que disfrutaron mucho la cata a ciegas de las 2 mil 550 bebidas clasificadas en 70 categorías y traídas para el concurso, procedentes de 42 países. “En nuestra visita a Tequila conseguimos el soporte de FERROMEX, y pudimos traer a todo el contingente de jueces e invitados en tren. Fue una experiencia fabulosa que pudieran conocer el Paisaje Agavero y llegaran de esta forma uno de los destinos que programamos como parte del itinerario. La respuesta fue fabulosa, debido a que contamos con la Secretaría de Turismo de Jalisco como uno de nuestros grandes aliados en esta edición”.

Cristina Tierno Conde de Madrid  CEO de Efecto Directo y colaboradora en varios blog y programas de radio en grupos como Onda Cero compartió “Me impactó mucho el viaje en tren a Tequila”, mientras que María Luisa Martín Tejera, procedente de Valencia, quien escribe para diarios como El Mundo, La Provincia, El Levante y también trabaja en Efecto Directo, destacó: “Me ha sorprendido mucho la amabilidad y el cariño con la que nos han recibido”.

Alberto Birollo, procedente de Italia quien escribe en el sitio Mavolo Beverages, quien ha sido juez de este certamen durante los últimos tres años mencionó: “Es fascinante ser parte de este concurso porque en cada edición podemos experimentar de una manera muy especial conocer una región y conforme la descubrimos, especular cuáles destilados puedes conocer a detalle y comprender su valor a partir de todo su proceso de producción, el paisaje al que están ligados y las personas que lo hacen posible con su trabajo cotidiano”.

Durante el anuncio estuvieron Ana Villalpando Fonseca, directora general de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera; Francisco González González, Coordinador de Relaciones Institucionales de la misma Cámara; Gustavo Staufert Buclón, vicepresidente del Consejo Consultivo de Turismo de Jalisco Región Centro; y Antonio Lancaster Jones González, presidente del Consejo de Industriales de Jalisco, además de empresarios tequileros e invitados especiales.

The Jalisco Tourism Secretariat unveiled the Los Altos del Tequila Route at the 27th edition of the Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles 2025 (CMB), which Jalisco will host from September 7-12.

Michelle Fridman, Secretary of Culture of Jalisco, shared with the 150 judges from 42 countries who attended a dinner at Casa Sauza a few days ago that this new tourist route, which includes Tepatitlán, Arandas, San Ignacio Cerro Gordo, Jesus María, Acatic, Atotonilco El Alto, Ayotlán, and Tototlán, brings together 75 products from 16 tequila houses and various tourist experiences such as visits to distilleries, cheese producers, tasting spaces, and equestrian activities. The route boasts an infrastructure of just under 1,700 hotel rooms and just over 500 establishments offering a wide variety of traditional foods and beverages from the region. She emphasized that the tequila grown in this area has a distinct flavor from that grown in the Valles region and the Agavero Landscape.

She noted that the Los González Reserve is now available to enjoy and that Tequila Don Julio will soon develop Mundo Don Julio, while Tequila San Matías is already working on the «Farm to Table» concept, and Tequila Campo Azul is working on «El Tesoro de los Altos.» She also emphasized that the Route has developed due to what she has classified as the Tequila Triangle of the Altos, which is made up of the municipalities of Arandas, Tepatitlán, and Atotonilco.


Carlos Borboa, director of the Spirits Selection by Concours Mondial de Bruxelles, mentioned that they greatly enjoyed the blind tasting of the 2,550 spirits classified in 70 categories and brought to the competition from 42 countries. “During our visit to Tequila, we secured support from FERROMEX, and we were able to bring the entire contingent of judges and guests by train. It was a fabulous experience for them to experience the Agave Landscape and thus reach one of the destinations we planned as part of the itinerary. The response was fantastic, as we had the Jalisco Tourism Secretariat as one of our greatest allies for this edition.”


Cristina Tierno Conde from Madrid, CEO of Efecto Directo and contributor to several blogs and radio programs for groups such as Onda Cero, shared, “I was deeply impressed by the train ride to Tequila.” While María Luisa Martín Tejera, from Valencia, who writes for newspapers such as El Mundo, La Provincia, and El Levante and also works for Efecto Directo, remarked, “I was truly surprised by the kindness and warmth with which we were received.”


Alberto Birollo, from Italy, who writes for the Mavolo Beverages website and has been a judge for this competition for the past three years, said: “It’s fascinating to be part of this contest because with each edition, we get to experience a region in a very special way. As we discover it, we speculate about which spirits we can learn in detail and understand their value through their entire production process, the landscape to which they’re linked, and the people who make it possible with their daily work.”

Present at the announcement were Ana Villalpando Fonseca, general director of the National Chamber of the Tequila Industry; Francisco González González, Institutional Relations Coordinator for the same chamber; Gustavo Staufert Buclón, vice president of the Jalisco Central Region Tourism Advisory Council; and Antonio Lancaster Jones González, president of the Jalisco Council of Industrialists, along with tequila entrepreneurs and special guests.


REFLEXIÓN SOBRE ANA MARÍA MATUTE EN SU CENTENARIO


Columna de Opinión

Por Israel Rolon-Barada

Ana María Matute e Israel Rolón Barada. Foto: ISRAEL ROLÓN BARADA


Philadelphia, 26 de julio de 2025

La novelista barcelonesa Ana María Matute (1925-2014), autora de Los Abel (1948), Fiesta al noroeste (1953), Primera memoria (1959) y Los soldados lloran de noche (1964), entre otras obras y ganadora de premios literarios como el Planeta, el Nadal y el Cervantes, se distinguió por su calidad narrativa y gran afinidad humana con su generación a través de las diferentes etapas de la literatura española contemporánea.

Como una primera reflexión sobre la literatura de posguerra y punto de partida de su trayectoria literaria es necesario hacer referencia a su discurso durante la ceremonia de la entrega del Premio Cervantes el 27 de abril de 2011. Siempre expresaba con mucha modestia y humildad que una serie de escritoras como Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite y ella misma lograron «hacer algo productivo» y escribir durante la posguerra y el transcurso del franquismo.

Reconocía que «a pesar de que ha habido grandes cambios y progreso desde entonces, todavía faltaba mucho por hacer dentro de la literatura española contemporánea para lograr esa igualdad entre el hombre y la mujer. Existe hoy en día un abanico de posibilidades, estilos y formas en nuestra literatura.»

Al pedirle su opinión sobre el panorama literario español de entonces, señalaba a Javier Marías como un gran escritor contemporáneo.

En ocasiones cuando hablaba de sí misma confesaba que, al igual que Laforet, ella también dejó de escribir por varios años. En su caso por unos veinte, desde la década de los años setenta hasta que en 1996, gracias a Carmen Balcells y todo el apoyo que le brindó (secretaria, despacho, etc.), logró volver a la escritura.

Fue entonces cuando terminó de escribir y publicó “Olvidado Rey Gudú”, que consideraba su libro preferido, «la historia que llevaba guardada desde niña.»

Volvió a escribir después de una larga depresión que ella misma no podía explicarse, porque en realidad era cuando más feliz debería haber estado. Ya había recuperado a su hijo Juan Pablo luego de su separación matrimonial de Ramón Eugenio de Goicoechea, a quien ella llamaba «el malo». Durante el franquismo, el gobierno establecía que en una separación matrimonial (no se legalizó el divorcio hasta junio de 1981, años después de la muerte de Franco) los hijos menores de edad quedaban bajo la custodia del padre. La madre tenía que esperar al menos tres años para poder recuperar a su propio hijo. Hasta probar que era una buena madre y que su comportamiento era digno de obtener la custodia y hacerse cargo del menor. Esta había sido una de las experiencias y etapas más difíciles de toda su vida.

Recordaba durante nuestra última entrevista en el verano de 2011 cómo gracias a su suegra, «que era una gran mujer», podía ver a su hijo a escondidas. También me contó cómo este, con 8 ó 9 años de edad, comprendía la situación y le preguntaba: «¿Mamá, cuándo podemos quedar, cuándo nos volvemos a ver?»

A modo de ejemplo de las dificultades y el sufrimiento que atravesaba, me confesaba lo siguiente: «Mi ex – marido nunca fue buen padre. En casa nunca había dinero y a él tan sólo le interesaban los ingresos que entraban de la publicación y la venta de mis libros. El único día que llevó a nuestro hijo al cine, al momento de pagar, le preguntó a su hijo si tenía dinero para las entradas. Como era de esperar, el niño no tenía dinero y se volvieron a casa sin ver la película.» Me hizo comprender que su primer marido era una persona interesada, materialista y egoísta, que estaba a su lado solo por los escasos ingresos que la autora recibía de su producción literaria. La mención de este tema es porque venía a ser la primera de las dos situaciones adversas más delicadas y traumáticas (aunque no en orden cronológico) que enmarcaban sus recuerdos negativos desde la Guerra Civil y la posguerra, hasta la época cuando realizamos la entrevista.

«Fue una de las etapas más tristes y dolorosas de mi vida, mi primer matrimonio, la separación, y el proceso de recuperar a mi hijo entre 1963 y 1965.

Luego, como un milagro, como una bendición del cielo, pude viajar con mi niño a los Estados Unidos y trabajar como profesora visitante por un año en Bloomington, Indiana, y dejar atrás España. Pero no es cierto que mi ex marido conservara manuscritos míos inéditos en su poder como se había comentado en la Universidad de Barcelona. Más adelante pude rehacer mi vida y conocer a mi segundo marido, “el bueno”, que fue como un verdadero padre para mi hijo.» Se refería al gran amor de su vida, Julio Brocaral, que murió en 1990.

La segunda situación difícil por la cual tuvo que atravesar fue precisamente ser mujer y escritora durante la España de posguerra y el franquismo. Aunque había sido valorada y había ganado todos los premios literarios posibles desde 1952 – incluido el Cervantes en 2010 y su ingreso en la Real Academia Española en 1996 (tercera mujer en alcanzar esta distinción en 300 años) -, reconocía cuán duro había sido el ser escritora desde sus comienzos.

Recordaba cómo tuvo que ir acompañada de su padre para poder legalizar la edición y publicar su primera novela “Los Abel” en 1948. Una novela de inspiración bíblica que escribió cuando tenía 19 años de edad: «Es la historia de la humanidad y de la injusticia. Es una historia basada en la lectura de la Biblia. Hablamos del principio del “cainismo” en la literatura. Caín era el poco agraciado, al que todo le salía mal. En cambio, Abel era el más guapo y afortunado. Por ejemplo: cuando Caín hacía el fuego era un fracaso. A Abel, al querer hacer fuego, su hoguera le salía perfecta, hacia arriba…

Por eso Caín mata a Abel, al igual que en mi novela, por eso al final Tito tenía que morir en manos de su hermano mayor Aldo.» En cuanto al estilo y la escritura del libro, «en aquel entonces, a esa edad, no se pensaba en símbolos o arquetipos como parte de la construcción de una novela, como por ejemplo, el uso de los espejos.» Su obra fue cambiando y desarrollándose. Por ejemplo, durante sus primeras etapas de madre, escribió literatura para niños, género que abandonó cuando creció su hijo.

En cuanto a la Generación de la década de los años 50, Matute confesaba lo siguiente: «Nos queríamos mucho. Recuerdo que cuando vivía en Madrid, durante esos años, los escritores de la posguerra nos reuníamos a menudo, íbamos de copas y compartíamos nuestras cosas, como una familia.» Por otro lado, reconocía que era una época muy dura para ser escritora. También recordaba el malestar que sintió cuando recibió una crítica negativa de Manuel Cerezales, marido de Carmen Laforet, en 1954, sobre su obra «Pequeño teatro”. A pesar de ello, admitió que era «una crítica fuerte pero merecida y profesional.» A partir de 1970, después de la separación matrimonial entre Cerezales y Laforet, mantuvo un trato especial y una buena comunicación con él sobre temas literarios y que aquella crítica de los años 50 había quedado atrás.

Otro ejemplo de lo difícil que era escribir lo manifestaba por medio de su experiencia con la censura del régimen. Cuando su novela “Luciérnagas” quedó finalista en el Premio Nadal de 1949, la censura no le permitió publicarla. Finalmente, llevando a cabo las omisiones y los cambios necesarios pudo hacerlo con el título de “En esta tierra”, en 1955, por necesidades económicas, «para poder comer».

No es hasta 1993 y para el 2011 cuando se reedita en su versión original. «Ahora se pueden ver los informes de la censura», indicaba. Tanto la censura como el prejuicio por ser mujer durante el franquismo habían sido, en conjunto, la segunda etapa o experiencia más difícil de su vida. También subrayó durante aquel encuentro en su domicilio en Barcelona que había sentido muy de cerca la envidia y el recelo en su carrera profesional, como imaginaba que también la sufrieron Laforet o Martín Gaite.

Ana María Matute expresaba lo difícil que era escribir y tener éxito en un mundo y en un ambiente literario tan cerrado y dominado en términos generales por los hombres.

El contenido y las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva

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